Cuadernos Contrahistoria Local vol. 3

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Editorial:

Tendencia morbosa a desfigurar…

A comienzos del año 2015, continuando con la dinámica de comunicaciones públicas de las investigaciones que hemos venido incluyendo en nuestros Cuadernos, tuvo lugar la presentación del último trabajo de Curro Rodríguez relativo a la Historia de Aranjuez. Su presentación, el estudio concreto de la huelga de 1932 en el campo ribereño y su inclusión en una dinámica histórica general, comenzaba con una breve alusión al tratamiento historiográfico que de la etapa republicana se ha venido haciendo desde el oficialismo local. Para los efectos, se servía de una cita extraída de cierto trabajo de José Luis Lindo Martínez, a propósito del papel de la Guardia Civil durante el periodo republicano y el posterior levantamiento militar golpista, especialmente en el pueblo de Aranjuez:
La Guerra Civil dejó su impronta obviamente en los miembros del cuerpo y sus familias. Unos, porque simpatizaban con las tropas de la Segunda República, otros, porque entendieron que su lugar estaba en el puesto que debían representar como servidores de la ley y el orden de la Monarquía (1).
Lo cierto es que tratándose de una obra apologética de la Benemérita, el comentario tiene perfecto sentido dentro de las tesis defendidas en toda la obra, siempre y cuando, claro está, no tomemos muy en serio los hechos históricos. Evidentemente, salvo esta nimiedad de hacer honor a la verdad, que a Lindo no parece quitarle el sueño, la Guardia Civil tuvo que elegir entre un régimen legalmente constituido al menos desde junio de 1931, o un sistema monárquico que no existía en territorio español desde hacía cinco años. Ni rastro del golpe militar(2). La Guardia Civil, al parecer sin saberlo, defendía una entelequia histórica que había dejado de existir institucionalmente desde 1931. Sin embargo, es bien conocido el papel del cuerpo armado en el levantamiento del fascismo español y especialmente su relevancia en el proceso represivo iniciado en la postguerra. Pero el relato mitológico que Lindo dibuja, mira hacia un Olimpo mucho más heroico, y por tanto, ¿para qué detenerse en menudencias que puedan empañar nuestra historia más reciente?
Esperamos haber podido transmitir el tono irónico que podía desprenderse de esta anécdota introductoria el día de la susodicha comunicación. Pero aunque este es un caso extremo, podríamos decir, de tergiversación histórica, los trabajos oficialistas en torno a la historia del Real Cortijo de San Isidro, y en concreto los hechos relativos a su etapa bajo el control del Instituto Nacional de Colonización, no dejan de caminar por esta senda cuando menos cuestionable de labor historiográfica. Si echamos un vistazo, no tan pormenorizado como podría exigirse, a los trabajos publicados hasta la fecha sobre la cuestión, son manifiestamente identificables al menos tres niveles de acercamiento a la historia del proyecto colonizador del INC en el real Cortijo de San Isidro.
En primer lugar, disponemos de los trabajos de Ángel Paniagua Mazorra sobre las colonias agrícolas de la Comunidad de Madrid(3). Un estudio que sin estar específicamente centrado en el Cortijo, se distingue del resto de bibliografía por dos cuestiones. En primer lugar trabaja con los materiales aportados por las fuentes primarias de archivo y sus pesquisas sobre el terreno con un trabajo de campo de geografía agraria sumamente interesante. Y por otro lado, habiendo estudiado la documentación original del INC, los proyectos de parcelación y desarrollo del poblado, enfoca su investigación desde una perspectiva interpretativa y no solo se apoltrona en la mera descripción de lo que la documentación ya detalla. Sus análisis de la estructura social del Cortijo antes y después de la colonización, la aclaración con luz y taquígrafos sobre el papel del dueño y los vericuetos de la compra-venta, y que no pierde de vista en ningún momento el contexto histórico en el que tiene lugar la colonización, hacen del trabajo de Paniagua un texto esencial (y prácticamente único hasta la fecha) para el estudio de esta cuestión.
En segundo lugar, hemos de mencionar uno de los trabajos pioneros en abordar la historia del Real Cortijo de San Isidro, y por tanto, tal y como se recoge en el mismo, del Instituto y su proyecto. Hablamos del libro de Josefina Freire Ferrero, Historia del Real Cortijo de San Isidro. En esta obra, sin dejar de acudir a las fuentes de archivo, no pensamos que Freire elabore una historia al uso. Entendemos que los materiales recogidos en la publicación, al menos para el periodo relativo al INC, estarían más cercanos a una descripción costumbrista, a un anecdotario engordado con valiosos testimonios de la tradición oral, pero que nada aporta sobre el contexto social, político y económico que ven nacer el proyecto de colonización de la postguerra. Tan sólo hay que echar un vistazo a la bibliografía que aporta, para darnos cuenta que la intención de la actual Cronista Oficial no es profundizar y presentar un estudio histórico de calado. Solo una referencia bibliográfica es utilizada para apoyar historiográficamente el periodo de la dictadura: Francisco Franco, un siglo de España por Ricardo de la Cierva(4). A pesar de resultar, como ya hemos dicho, uno de los primeros intentos de abordar la colonización por parte del franquismo de este enclave ribereño y proveernos de una valiosa batería de descripciones, nada se nos dice de la dictadura, sus intereses, sus fórmulas ideológicas o técnicas represivas, y tanto es así que la palabra fascismo, dictadura o gobierno golpista no es mencionada ni una sola vez, tan solo de reforma (no contrarreforma) agraria franquista se nos habla. En este sentido, son realmente clarificadoras las declaraciones realizadas por la autora en un programa televisivo:
En el siglo XX ya con toda aquella reforma agraria que hizo aquel gobierno que gobernaba, compró la finca y la parceló. Y se lo daba a esa gente que a lo mejor no tenía nada, de los pantanos, gente que también quería invertir, y así se formó lo que es ahora El Cortijo…(5)
La inexistente profundización en la causalidad del fenómeno y el abandono de cualquier tentativa explicativa del mismo (ni siquiera en el sentido de una descripción densa localista{6}), es evidente que el libro de Freire no ayuda para proporcionarnos un mayor conocimiento histórico de la colonización del Real Cortijo de San Isidro, en tanto en cuanto no entiende, a nuestro modo de ver, este nivel superficial de la descripción como algo transitorio, sino con valor definitivo y acabado, y por tanto incompleto.
Y por último, debemos incluir aquellas publicaciones enmarcadas en lo que podríamos llamar las posiciones nativas con respecto de la historia de la colonización del Cortijo, esto es, los relatos emanados de la experiencia de los colonos o sus descendientes con una carga fundamental de las descripciones en primera persona, llevando al extremo de asumir la identidad de esta perspectiva, si se quiere cosmovisión, y la realidad histórica objetiva. Sin duda, el escrito que ejemplifica esto es la obra de Fernando Muñoz Donoso, Real Cortijo de San Isidro, en la que a pesar de citar un marco legislativo escueto y hacer referencia al proyecto de colonización oficial, el conjunto del trabajo es, en resumidas cuentas, una apologética de la obra colonizadora franquista. En sus propias palabras:
Quiero hacer constar esta obra social que logró aquel Organismo dependiente del Ministerio de Agricultura entre 1945 y 1965. Después no he conocido otra obra social igual ni mejor, ni espero conocerla nunca(7).
Este fragmento es sintomático de muchas cosas y profundamente valioso para comprender los modos de asimilación, sumisión y aceptación de la dominación durante la dictadura por parte de los colonos. La importancia de los relatos del colono, aun teniendo valor por sí mismo para autores como Donoso, para la investigación histórica es una fuente de primer orden en el momento de indagar sobre cierta fenomenología de la vida durante la colonización. Y es precisamente en este punto en el que el trabajo de Curro Rodríguez se detiene con cierta insistencia. ¿Por qué termina por triunfar la contrarreforma agraria franquista? ¿Qué ocurre durante las década de los 40 para que cualquier tipo de resistencia desaparezca? Y por otro lado ¿Qué modelo de trabajador agrario se ha configurado para que, llegados a la etapa del desarrollismo y la hegemonía del capitalismo agrario, cualquier vestigio de agricultura tradicional, de solidaridad entre productores y vecinos haya desaparecido de esta parte de la Comarca de las Vegas?
La perspectiva mitómana(8) es la que termina por tanto triunfando en la mayoría de los trabajos del oficialismo local, sirviéndose de ese mito meritocrático del Robinson para colonizar cualquier labor explicativa, sin otra intención que edulcorar o directamente vanagloriar y ensalzar este periodo concreto de la historia cortijera. Publicando este nuevo trabajo de Curro Rodríguez, pretendemos atacar esta ideología de la idealización franquista o su banalización, desmontar la construcción de un sujeto sometido históricamente por unas condiciones objetivas (y no inmanentes), y optar por una manera de investigar la Historia alejada del relato mitómano. Por lo demás, a nosotros, a los descreídos, lo que nos toca es pedir pruebas; en concreto, el tipo de pruebas a las que los historiadores estamos acostumbrados(9). Trabajos como los de Freire o Donoso, que sin lugar a dudas tienen un valor para el historiador inestimable, y a falta de un trabajo de campo etnográfico, con entrevistas y encuestas, suplen en cierta medida esa visión del colono que tanto necesitamos para comprender todo el conjunto. Pero lejos de quedarnos en los diferentes modos de mitologizar(10) la cuestión (a lo que contribuyen con sus escritos), el presente volumen intenta ahondar en las causas y factores históricos que han conformado tanto al poblado como a sus gentes, y así dotar de una mayor perspectiva sociológica a la actual configuración del agro ribereño y sus patrones de vida social.

NOTAS:

1 Lindo, 2011- p. 39.

2 No es gratuito que el general golpista Francisco Franco, según Decreto de 26 de septiembre de 1936, adquiriendo el título de Generalísimo, y posteriormente con el decreto de unificación del 19 de abril de 1937, asimilando el título de Caudillo, jamás adoptase algo parecido al sobrenombre de monarca o soberano.

3 Paniagua Mazorra, 2005.

4 Declarado defensor del régimen franquista, se reconocía asimismo como joseantoniano, y cuya famosa Bibliografía general sobre la guerra de España contenía tantos errores y tergiversaciones que fue denunciada públicamente por el historiador hispanista Herbert Rutledge Southworth.

5 Josefina Freire, en Ruta 179, emitido por Telemadrid el 13 de junio de 2014.

6 Serna y Pons, 1999.

7 Muñoz Donoso, 2015- p. 79.

8 Mitomanía: Tendencia morbosa a desfigurar, engrandeciéndola, la realidad de lo que se dice; Tendencia a mitificar o a admirar exageradamente personas o cosas. (DRAE).

9 Pérez Ledesma, 2008- p.235.

10 Somos conscientes que la mitología y el relato mitológico serían en todo caso un intento de explicación del mundo. La mitomanía, por el contrario, de mistificación y no queremos desaprovechar la oportunidad de profundizar en este mecanismo de la falsificación con un último ejemplo mitómano que describe a la perfección esta cuestión: ¿Cual es el objetivo de esa actuación? No es ganar dinero. Es un objetivo más complejo y más social, más pensando en una generación de agricultores que encontraron un modo de funcionar muy enriquecido por una gran cultura agronómica, por una serie de ingenieros que intervienen para establecer cual es la forma de funcionar… Intervención del arquitecto Javier Martínez-Atienza en la Mesa redonda: Los valores de Sotomayor, el 30/9/2014 en el Salón de Actos de CCOO Aranjuez. http://www.youtube.com/watch?v=Cz78mjYZbKY#t=389. Minuto 9.