Nuevo número de la Revista Cul de Sac.

Ya tenemos disponible una copia del nuevo número de la revista de pensamiento crítico Cul de Sac.
Al parecer vivimos inmersos en la posmodernidad. Tras las críticas surgidas en los años setenta y ochenta del siglo pasado, la posmodernidad ha cumplido su verdad en nuestro tiempo. Pero, ¿qué verdades venía a anunciar la posmodernidad? Que, precisamente, no hay verdades. Los grandes relatos históricos entraron en quiebra, y conceptos como «verdad», «razón» o «totalidad», quedaron en suspenso. ¿Se puede decir, entonces, que ya hoy todos formamos parte de ese gran simulacro?
En este número doble de Cul de Sac se aportan artículos para el debate sobre el origen de la posmodernidad, sus pretensiones críticas con el modernismo de mitad del siglo XX, y sus recientes avatares que se deslizan, como algunos han sugerido, hacia una franca impostura.
Mientras el desarrollo de la sociedad tecnológica ha preparado las condiciones para una mayor dependencia, y anuncia ya en el horizonte los rasgos de un nuevo autoritarismo (lo que hemos llamado alguna vez el inquietante regreso de lo sólido), el debate sobre la posmodernidad parece haber pasado de moda, quizá precisamente porque muchos de sus preceptos se han generalizado y asumido. Sin pretender encontrar respuestas definitivas, intentamos trazar en este número las relaciones entre nuestra cultura material y las propuestas de la posmodernidad.
Sumario
-Editorial
– El torbellino de la modernidad, Salvador Cobo.
-¿Es posible enseñar literatura moderna?, Alfonso Berardinelli.
– Las aporías de la vanguardia, H.M. Enzensberger.
– La tentación del vacío. Ciudad y arquitectura posmoderna, Juanma Agulles.
– Los movimientos de los años sesenta, Cornelius Castoriadis.
– ¿Nietzsche posmoderno?, Florian Cova.
– La ofensiva de los Estudios de Género. Reflexiones sobre la cuestión queer. Séverine Denieul.
– Pier Paolo Pasolini, una fuerza del pasado, Salvador Cobo.
– Chemtrails, miseria de la conspiración, Miguel Sánchez Lindo.
– El fin de la posmodernidad, Alfonso Berardinelli.
– Reseñas.
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… Por ello, si el debate cultural entre modernidad y posmodernidad pasó de moda muy pronto, se puede decir que la vulgarización de algunos conceptos que elaboró el posmodernismo sirvió muy bien para legitimar las formas sociales nacientes en el capitalismo tecnológico, en esa vuelta de tuerca del proceso de modernización que se inauguró desde los años noventa del siglo XX y que aún hoy vivimos.
Los ataques del posmodernismo a conceptos como “verdad”, “razón”, “representatividad”, “relato histórico”, etc., pusieron las bases en las sociedades desarrolladas para el advenimiento de un nuevo individualismo, la formación de una masa formada por un cúmulo de sujetos que podríamos calificar como “analfabetos digitalizados”. La multiplicidad de perspectivas, la sobreproducción de información, el crecimiento de los canales por los que el sujeto posmoderno se ve permanentemente conectado, no han generado ningún tipo de comunidad virtual ni un aumento de las capacidades críticas frente a la opresión, sino que se han convertido en malos sustitutos de una sociabilidad que el proceso de modernización ha conseguido llevar a mínimos sin precedentes. Una mujer muy sabia comentaba, ante la pasión que desata el hecho de que alguien obre su propio pan, cultive sus hortalizas o haga su vino, que en poco tiempo nos tendremos que felicitar también porque dos personas sean capaces de sostener una conversación sin recurrir a su smartphone….

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