Sotomayor no se toca.

No hay nada mas engañoso y falso que el pensar que algo no tiene fin y que se proyecta en el futuro hasta el infinito. Y sin embargo, esta es la premisa de los delirios de perfección sin fin que el crecimiento económico y la ideología del Progreso intentan hacer pasar como cosa natural y deseable. En sentido estricto, el Capital está concebido como un sistema basado y construido sobre la acumulación infinita de dinero. No tiene otro objetivo, y por tanto es su único fin. El capital no cubre necesidades, no produce valores de uso, nadie fabrica pan para dar de comer. Por eso, el ciclo de la economía capitalista no acaba cuando las necesidades de determinada mercancía se han visto satisfechas por su supuesta realización social, sino que continúa moviéndose en un única dirección constante, la acumulación de capitales y dinero. Todo queda sujeto a la valorización, nuestros ríos, nuestros montes, el viento y en breve el aire…Y su utilidad no tiene sentido si no es para convertirla en beneficio. Si no hay acumulación, no se crece, si no se crece, no hay trabajo, si no hay trabajo, reina la escasez y aquí estamos en un punto que a día de hoy todos conocemos. Capitalismo es escasez y barbarie.
Esta es precisamente la piedra de toque, sobre la que se está intentando imponer el proyecto de macrourbanización en la dehesa de Sotomayor. El argumento es sencillo desde este óptica: puestos de trabajo, riqueza y crecimiento para el pueblo de Aranjuez. Pero, tanto si admitimos que el capitalismo y su nueva fase de crecimiento y especulación voraz, son las causas que están detrás de este nuevo atentado sobre el territorio ribereño, como si nos negamos a verlo, lo cierto es que ya hemos sido testigos de algunos precedentes que han apuntado en esta dirección y el tiro, a la vista queda, ha hecho más daño de lo que se supone tendría o vendría a solucionar. Hace más de una década que asistimos a la fulminante agresión sobre un encinar histórico, el denominado sector de La Montaña. Promesas de bienestar, empleo abundante, oportunidades para montar negocios y la típica batería de afirmaciones de propaganda empresarial y política para recalificar el suelo, venderlo al mejor postor y si te he visto no me acuerdo. Los hechos confirman el pelotazo: Huida y quiebra de la constructora; Condena del alcalde que auspició la operación; Deficiencias de construcción y mantenimiento del conjunto urbanizado; Inviabilidad económica del Casino, Hotel y Centro Comercial todavía sin estrenar. En la misma situación se encuentran la mayoría de proyectos estrella del partido gobernante de turno, a lo largo de los últimos 20 años, en los que el pretexto de la creación de empleo y crecimiento, se ha convertido en una nueva y constante agresión a nuestro entorno. Más ejemplos. El polígono Gonzalo Chacón, a día de hoy no ha sido jamás rentable ni ha proporcionado el empleo que se prometió traería; El intento de urbanización del soto de Las Cabezadas, una obra innecesaria y criminal está a la espera se ser ejecutada, así como el nefasto proyecto tecnológico en los terrenos próximos al Puente Largo. Entendemos que se trata de un conjunto de maniobras claras. La población de Aranjuez sólo es la coartada para la nuevas rentabilidades de la especulación urbanísticas, y la escasez de trabajo asalariado y el malestar que produce sólo es una justificación torticera para enriquecer al partido del Capital: políticos, constructores, banqueros, etc.
El gran problema del ladrillo es que una vez levantado, ya no hay vuelta atrás. Demasiados casos están a la orden del día como para detenernos a enumerarlos. Si las máquinas entran en Sotomayor, perderemos no sólo un paraje histórico de enorme valor paisajístico, edafológico, faunístico y agrícola, volveremos a permitir que las excavadoras hagan más profundo el abismo que nos separa del momento en que podamos avanzar en un verdadero proyecto de emancipación social. Porque la defensa del territorio planta cara en uno de los lugares donde más le duele al capital, la especulación y la urbanización salvaje, y por tanto el centro de la miseria generalizada a la que nos tiene sometidos.
La Montaña, Cerro de la Linterna, Puente Largo, el Regajal, Las Cabezadas…
VUESTROS DEMENCIALES SUEÑOS DE PROGRESO
SON LA MUERTE DE NUESTR PUEBLO
¡SOTO MAYOR NO SE TOCA!
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