Novedad editorial. Julio 2013

¿Sólo un dios puede aún salvarnos?

Javier Rodríguez Hidalgo

“Sólo un dios puede aún salvarnos”, afirmó Heidegger en una entrevista de 1966 publicada después de su muerte. Considerado por muchos como el mayor filósofo de la técnica del siglo XX, aludía con esa frase al único camino que cabría encontrar para salir del desastre al que según él había llegado la sociedad occidental fundada sobre la técnica. Sin embargo, ¿fue realmente Heidegger un crítico de la técnica? Situando las ideas de Heidegger en el contexto de la “controversia sobre la técnica en Alemania”, contrastándolas con las obras de otros pensadores de la técnica como Jacques Ellul o Lewis Mumford, y deteniéndose en la recepción posterior de las mismas, Javier Rodríguez Hidalgo pone en entredicho la figura del filósofo alemán y su supuesto papel de lúcido debelador de la sociedad técnica.

heidegger

Javier Rodríguez Hidalgo nació en Portugalete, Vizcaya, en 1978. Colaboró con el boletín Los amigos de Ludd, apartecido entre los años 2001 y 2006. Más tarde fue el editor de la revista Resquicios. Ha participado en la lucha contra el TAV (Tren de Alta Velocidad) en el País Vasco. Asimismo, ha traducido al castellano a Lewis Mumford, Alexandre M. Jacob, Jaime Semprun, René Riesel, Jean-Marc Mandosio, Pablo Sastre y Joseba Sarrionandia, entre otros.

Lecturas recomendadas.

No queremos dejar pasar la oportunidad, especialmente durante la época estival, de anotar algunas sugerencias bibliográficas que consideramos de sumo provecho para el análisis crítico de algunos aspectos relativos al binomio dominación-desposesión, aspectos que en última instancia siguen estando apadrinados por el Capital-estado en sus continuas transformaciones, esperando que con estos aportes podamos seguir profundizando en los combates por la autonomía y la conquista de nuestras vidas.

Observaciones sobre la agricultura geneticamente modificada y la degradación de las especies. Encyclopédie des Nuisances.
observacionesagricultura
Desde que la ecología subió un primer peldaño de legitimidad política su acritud tendió a disolverse en un consenso blando, que la ha transformado en una especie de sucursal del Partido Socialista. En definitiva, la cuestión ecológica no sería sino cosa de equilibrio, de medida, y basta ría con organizar el “debate” para que cada cual, amables ecologistas por un lado y malvados industriales en vías de redención por otro, aporte su grano de arena y se corrijan entre todos los excesos de un desarrollo indispensable. Es como Sí-sí y el malvado contaminador: en principio todo va mal, pero el sabio Potiron interviene y todo termina por arreglarse.
Pues no. Todavía hay empecinados que asumen una ecología radical y no dudan en loar la “subversión antiindustrial”, en calificar de “superstición dominante” al cientismo, en afirmar que “la Industria lleva una guerra contra la vida desde hace dos siglos”. Pero no basta con revitalizar la execración para poder elaborar un discurso; los anónimos autores de las Observaciones sobre la agricultura genéticamente modificada y la degradación de las especies llaman la atención por la coherencia de sus palabras (…)
Hervé Kempf en Le Monde, 14-V-99

El opúsculo anónimo de L’Encyclopédie des Nuisances es de un estilo más violento. En medio del debate civilizado sobre los OGM resuena como un disparo. Describe lo transgénico como una pura monstruosidad en el sentido estricto del término: un instrumento al servicio de “la dominación”; el triunfo del cientismo como superstición dominante del siglo. No se trata de mitificar la Madre Naturaleza sino de mostrar cómo mediante lo transgénico la esclavización total de aquella a la productividad económica de masas alienará y deshumanizará con el pretexto de liberar. Los autores de esta carga fulminante de estilo firme y con acento tanto situacionista como bíblico, se apoyan en Simone Weil, Marx, Adorno, etc., para llegar a la conclusión de que con las biotecnologías no corremos hacía la catástrofe: ya estamos en ella (…)
Jean-Luc Porquet, en Le Canard Enchainé, 26-V-99

Con la publicación del último número de la revista Raíces (ya reseñada en el blog), hemos descubierto entre todo el interesante material que incluyen, un artículo particularmente significativo en lo referente a las condiciones que el Estado y la Industria imponen durante la gestión de un proceso catastrófico como un desastre nuclear. Fukushima es el pretexto para darle vueltas, conceptualmente hablando, al término de “descontaminación”, en el texto firmado por Célia Izoard, concluyendo que no solo el uso manipulado de las palabras esconden la realidad de la catástrofe, sino la esencia misma de su administración totalitaria está el fondo de una amplia mentira política a todas luces cínica y profundamente macabra cuando de la amenaza radioactiva es de lo que hablamos.

Del mismo modo, queremos resaltar un artículo de corte biográfico aparecido en el número 2 de la revista libertaria contra el desarrollismo Argelaga, “Actualidad de Gustav Launder”, firmado por José Ardillo. Un autor profundamente desconocido en tierras peninsulares, pero con unos trabajos realmente singulares como materiales útiles en la crítica del progresismo, especialmente el marxista y el adoptado por el posterior izquierdismo.
“En cualquier caso, la discusión lanzada por Landauer en favor de un movimiento liberado de los dogmas del progreso y de las teleología decimonónicas es hoy de plena actualidad. También lo es el problema fundamental de la proyección de una sociedad a partir de experiencias constructivas y autónomas tales como cooperativas agrícolas, escuelas libres, redes alternativas de distribución de bienes o redes de apoyo mutuo basado en el intercambio de servicios.
Por un lado, todas estas experiencias proporcionan la oportunidad de vivir ya, en buena parte, de otro modo. Constituyen una posibilidad genuina de educación en formas de autonomía. Poseen un valor inherente porque generan en las personas actitudes y comportamientos que prefiguran la idiosincrasia de una sociedad igualitaria, más equilibrada y armoniosa con la naturaleza. Por otro lado, en un aspecto más inmediato, pueden ofrecer a ciertos grupos la posibilidad de sobrevivir más dignamente y escapar en parte de la ezquizofrenia de la sociedad industrial, donde la mayor parte de empleos contribuye generalmente al sostenimiento del sistema y su onda destructiva. En cualquier caso, pueden ser siempre una vía abierta a la deserción, lo que no es poco en los tiempos que vivimos…”

Nueva entrada en los fondos

LA RESPUESTA DEL ANARQUISMO A LA CIENCIA Y OTROS TEXTOS. JOSÉ ARDILLO. Edición a cargo de CMR distri
1.- EDITORIAL.
2.- LA RESPUESTA DEL ANARQUISMO A LA CIENCIA
3.- LEWIS MUMFORD Y EL MITO DE LA MÁQUINA
4.- ENERGÍA Y PODER. UNA DISCUSIÓN EN TORNO AL LIBRO “LAS ILUSIONES RENOVABLES”.
5.- UTOPISTAS Y ANARQUISTAS FRENTE AL CONTROL DE LA ENERGÍA.

La aparición (o consolidación) en el Estado español, durante el último decenio, de algunas publicaciones críticxs con la sociedad tecno-industrial; la emergencia de algunas luchas, como la lucha contra el TAV o la lucha contra los transgénicos y la potenciación de ciertas prácticas como la okupación rural, han propiciado la existencia de un marco teórico y práctico cuyo potencial todavía está por ver. Por otro lado, a raíz de la crisis financiera, asistimos a la reavivación de un anarquismo de viejo cuño, heredero en buena medida de los análisis económicos y la concepción de la sociedad de clases del marxismo. Sin querer restar importancia a los asuntos que se plantean a través de este prisma proletario, consideramos que no pueden ser el centro de las cuestiones social, política. y estratégica. Con esto no pretendemos que estos distintos planteamientos sean por necesidad enfrentados ni que exista una suerte de verdad absoluta que todo lo resuelva, nuestra intención al publicar estos textos es poner sobre la mesa ciertos elementos que puedan aportar algo de claridad a las perspectivas de pensamiento y de lucha.
Observamos en distintos ámbitos, desde el ecologismo al movimiento libertario, la tendencia hacia una fe ciega en la tecnología y vemos como se pasan por alto, de manera, escanda.!osa, los límites que el medio físico impone al desarrollo de las fuerzas productivas. Esto da lugar a la engañosa e ingenua idea de que un cambio de manos en la gestión de dichas fuerzas pondría punto y final a todos los problemas. Consideramos necesaria una reflexión seria y en profundidad acerca de esta y otras cuestiones.
Pero la fe en el desarrollo imperecedero de las fuerzas productivas es una cuestión que trasciende el ámbito político “radical” , o dicho de otro modo, está tan arraigada a lo largo de todo el espectro social que nadie parece escapar a su dominio. En el año 2003, Howard Zinn escribía para el prólogo de la novela El Talón de Hierro lo siguiente:

Sin embargo, con todas esas percepciones notables, El Talón de Hierro no llega a la comprensión de ciertas cosas que nosotros, medio siglo más tarde, podemos ver más claramente. La visión de Jack London todavía es alentadora: “No destruyamos esas máquinas poderosas que producen eficiencia y economía. Controlémoslas. Beneficiémonos de esa eficiencia y esa economía. Manejémoslas nosotros. Eso, caballeros, es socialismo … ” Ahora sabemos que esa percepción no es suficiente,
[ … ]. Establecer un control cooperativo de la producción, combinando las ventajas de la eficiencia de la centralización con controles locales en una sociedad compleja y tecnológicamente avanzada, es un arte que pide reflexión y experimentación.1

A nuestro juicio, al bueno de Howard Zinn no le han bastado esos 50 años para entender una cuestión crucial: La destrucción y degradación del medio físico y el embrutecimiento de la vida que conlleva “una sociedad compleja y tecnológicamente avanzada” (con las ventajas de la centralización), no dependen del carácter de su gestión: son su condición.
Hoy, en medio de la vuelta a la actualidad del “debate nuclear” tras el desastre de Fukushima, las energías renovables o alternativas ganan puntos para su “despliegue a gran escala”2. Así, mientras cuestiones acerca del método de conversión de energía centran las discusiones, preguntas de mayor calado no son tan siquiera formuladas: “¿No sería prioritario analizar qué tipo de necesidades colectivas serían aceptables en una cultura que quiera prosperar sin ser una amenaza para el medio físico?” 3
Las esperanzas tecnológicas se renuevan, la acumulación de capital sigue su curso, el interés y la superficialidad dominan el campo de las ideas mientras el mundo (y nosotros con él), avanza en su degradación. Esperamos con la publicación de estos textos, invitar a la reflexión sincera y consciente sobre estas cuestiones de tamaña importancia y contribuir modestamente al avance de un debate real.

Notas:
1 Jack London, El Talón de Hie’rm (Hondarribia: Editorial Hiru, 2003)
2 Una de las demanda9 incluidas en el manifiesto leído al final de la marcha por el cierre de la central nuclear de Cofrenets, el 13 de marzo de 2011, firmado por la plataforma “Tanquem Cofrents”, formada por Greenpeace, lntersindical Valenciana, Ecologistes en acció-PV, Acció Ecologista Agró, WWF- Valencia, CGT-PV, Joves Verds, Acció pel clima, Gecen. Compromís pel Territori, Xúquer Viu, Baladre, CAT-PV i Salvemos Mijares.
3 Anticipo de uno de los textos publicaos a continuación

Alcoi, octubre de 2011.